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NASA y SpaceX

Entre la NASA y SpaceX, un tema espinoso sobre el propulsor y la seguridad

Según el Washington Post, antes de que SpaceX sea oficialmente comisionado por la NASA para transportar astronautas a Estación Espacial Internacional hay un asunto crucial que resolver. Entre la agencia espacial americana y la compañía de Elon Musk habría de hecho una acalorada discusión sobre un problema concerniente a la seguridad de las tripulaciones.

Para suministrar al Falcon 9 más propulsor, que pueda ser usado para maniobras de emergencia, SpaceX utiliza un enfoque “creativo”: lo lleva a temperaturas extremadamente bajas para aumentar su densidad, disminuir su volumen y dejar más de él en los tanques.

Gasolina en vivo. Estas condiciones requieren que el combustible sea cargado en los tanques justo antes del despegue – cuando los astronautas ya estarán a bordo de la versión modificada del Dragón, la cápsula actualmente usada para misiones de reabastecimiento de la estación espacial. Para la NASA esta técnica de reabastecimiento, llamada load-and-go, plantea riesgos demasiado altos, y definitivamente evitables, para las tripulaciones humanas que ya a partir de 2019 podrían usar este taxi espacial. La carga “viva” de propulsor líquido no es lo que se llamaría una situación estable.

Preocupación. En una carta dirigida a la NASA y redactada en 2015, el ex astronauta Thomas Stafford, entonces presidente de un comité que se ocupaba de cuestiones relacionadas con los vuelos espaciales y la Estación Espacial Internacional, escribió: “Existe un sentimiento fuerte y unánime por parte del comité de que establecer que la tripulación debe estar ya a bordo de la cápsula Dragón antes de que el oxidante se cargue en el cohete es contrario a los criterios de seguridad que han estado vigentes durante los últimos 50 años, tanto en esta nación como a nivel internacional.

La carta solo fue publicada por la NASA en noviembre de 2017, pero mientras tanto no parece que SpaceX haya cambiado de opinión sobre el procedimiento, en línea con el gran avance que ha permitido a la agencia hacer de un cohete y una cápsula reciclable una rutina o casi.

Diferentes visiones. Según Hans Koenigsmann, Vicepresidente de SpaceX, el reabastecimiento de combustible solo duraría media hora, una ventana de tiempo corta y aceptable que minimizaría los riesgos de un viaje al espacio. Pero la NASA, consciente de las tragedias del transbordador que costaron la vida a 14 de sus hombres, quiere proceder con la mayor cautela posible.

Antecedentes. SpaceX completó con éxito 18 lanzamientos espaciales el año pasado, y recientemente contó dos fallas. La última fue en septiembre de 2016, cuando un Falcon 9 explotó justo durante la fase de repostaje, antes de una prueba de motor. No hubo bajas, aparte del cargamento millonario, que fue destruido. ¿Pero qué habría pasado si hubiera una cápsula tripulada a bordo?

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