interconexión de rios

La India y el loco plan para el río más largo

El proyecto faraónico de un sistema de ríos y canales de 12.500 km, el doble de la longitud del Nilo, capaz de tomar el agua de las zonas inundables de la India y canalizarla hacia zonas más áridas o afectadas por la sequía, podría comenzar pronto, según el Primer Ministro de la India, Narendra Modi.

La Interconexión de Ríos (ILR) es un proyecto de ingeniería ambiental nacido hace unos 60 años, que a lo largo del tiempo ha sido reajustado y aplazado repetidamente, y que prevé canalizar el agua de los grandes ríos de la India, como el Brahmaputra y el Ganges, hacia los estados más gravemente afectados por la crisis del agua, que ahora afecta a la mitad de los 29 estados de la India y a unos 330 millones de personas. Según sus proponentes, esto crearía 35 millones de hectáreas de tierra cultivable y 34.000 megavatios de energía hidroeléctrica.

El hombre y el agua

Impresionante. El plan prevé un sistema de 3.000 presas y 30 megacanales para el trasvase de agua: entre estos últimos, 14 serían alimentados por los glaciares del Himalaya y 16 por los ríos de la India peninsular.

El proyecto cuenta con la firme oposición de geólogos, climatólogos, ecologistas y expertos en agricultura, que temen los efectos desastrosos de una intervención tan arbitraria en los ecosistemas, las precipitaciones e incluso el equilibrio social del país.

Desequilibrios. Un estudio sobre el clima publicado en julio, por ejemplo, muestra que si antes se pensaba que las zonas más secas de la India estaban destinadas a ser cada vez más secas, y las más húmedas cada vez más sujetas a inundaciones, hoy en día ya no es así. El cambio climático ha cambiado las cartas sobre la mesa, y tomar medidas desviando el curso de los ríos podría crear situaciones de alto riesgo hidrogeológico.

Ruptura. Además, a lo largo de los milenios, el curso de los ríos ha creado deltas y llanuras de inundación, en torno a los cuales se han formado ecosistemas complejos, conformaciones particulares del suelo y economías agrícolas. La intervención en las vías fluviales interrumpiría el sistema de sedimentos, alterando la geografía del territorio y comprometiendo el ya precario sistema agrícola.

Limo y monzón. Eliminar el desbordamiento periódico de los ríos de las zonas sujetas a inundaciones también tendría efectos negativos: el río no es una simple tubería de agua, sino un depósito de lodo que fertiliza el suelo y ayuda a prevenir la erosión y la salinización de la costa, una de las principales causas de la desertificación. El suministro de agua dulce en el Golfo de Bengala, por ejemplo, ayuda a mantener baja la salinidad del suelo, característica que, a su vez, influye en el comienzo de la estación monzónica.

Plantas y animales. Por lo tanto, la manipulación del curso de los ríos también tendría un efecto en cadena sobre el ciclo hidrogeológico local. Por no hablar de los costos ecológicos: un proyecto piloto del ILR, el enlace Ken Betwa en los estados de Uttar Pradesh y Madhya Pradesh, aprobado en septiembre, destruiría 4.100 hectáreas de bosques y el 10% de una reserva natural dedicada a los tigres. Y eso sería sólo el comienzo.

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