Scooter Eléctrico Xiaomi Mi

Scooters eléctricos: ¿cómo van?

¿Por qué dedicamos la sección “Comparación” del número 325 de Focus (en los quioscos hoy en día) a los scooters eléctricos? Porque en los últimos meses han sido un descubrimiento para muchos españoles, sobre todo en las grandes ciudades, gracias a los servicios que permiten alquilar y compartir estos micro vehículos de dos ruedas.

¿Pero cómo se usan? ¿Dónde están permitidos y dónde están prohibidos? A la espera de nuevas regulaciones municipales (próximamente), estas respuestas están en el Decreto sobre la Experimentación de la circulación en la vía de dispositivos para la micro movilidad eléctrica.

Hay quienes se hacen otras preguntas, que hemos intentado responder nosotros mismos. Por ejemplo: ¿pueden ser una alternativa efectiva (o de integración) para el transporte público que usamos para movernos por la ciudad? ¿Son una solución viable para reducir el tráfico de la ciudad y así mejorar la calidad del aire?

Para averiguarlo, decidimos intentar comparar uno de los modelos más populares, el Scooter Eléctrico Xiaomi Mi, con el producido por una “marca” entre los scooters tradicionales no motorizados, el Micro Merlin: el primero tiene, entre las flechas de su arco, la posibilidad de conectarse a un smartphone (vía bluetooth) para realizar algunos ajustes útiles (por ejemplo, para limitar su velocidad al cruzar zonas peatonales); el segundo, en cambio, es imbatible sobre todo cuando se trata de cerrarlo (o abrirlo) para subir (o bajar) del transporte público: gracias a un sistema de encaje, que se activa con el pie, la operación sigue siendo instantánea.

Para completar el cuadro, finalmente, probamos el Segway-Ninebot KickScooter ES2, el scooter producido por una marca que, en el campo de la “movilidad personal”, fue el precursor hace años con el legendario Segway (¿recuerdan, el “carro” eléctrico que se mantuvo en equilibrio de forma independiente?). En este caso, puede encontrar la reseña completa a continuación.

Aquí está el informe final del Segway-Ninebot KickScooter ES2:

Diseño: calificado 4 de 5

El Ninebot tiene una línea un poco diferente a la de la mayoría de los competidores, con la parte delantera de la plataforma curva: cuando tienes que subir o bajar (¡llevando un scooter de mano!) de los escalones, aceras, etc., esto facilita la operación. Para cerrarlo, primero (con el pie), se actúa sobre una palanca retráctil y luego se dobla el tubo de la cabeza.

Este último tiene dimensiones generosas (tal vez para esconderse dentro de los cables que, en los competidores, permanecen visibles: ¡qué elegancia!), pero que hacen que el agarre sea un poco incómodo (sobre todo para los que no tienen las manos de Gianni Morandi…) cuando hay que agarrar el Ninebot al cerrarlo subiendo o bajando, por ejemplo.

Motor: 4 de 5

Tiene el clásico (para estos mini-vehículos) motor eléctrico “escondido” en la rueda delantera: la potencia (500 Watt) permite tocar 25 Km/h, pero la velocidad puede limitarse a 20 Km/h pulsando un botón en el manillar, bajo la pantalla. Para empezar hay que empujar con un pie, para acelerar se utiliza una palanca en el lado derecho del manillar que permite dosificar la potencia con bastante precisión.

Frenos: 4,5 de 5

Para frenar el Ninebot hay que presionar una palanca en el lado izquierdo del manillar: de esta manera se activa el freno motor (en la rueda delantera) que recupera parte de la energía disipada y la “desvía” a la batería, aumentando ligeramente la autonomía. Si se necesita una frenada más eficaz, es mejor actuar sobre el freno trasero: es el clásico pedal/parafango que, para los acostumbrados a los scooters tradicionales (es decir, no a los de motor), es quizás aún más instintivo de usar.

Ruedas: 4 de 5

El Segway Ninebot abraza, en esto, la filosofía de… “Espartano, pero práctico”: de hecho, tiene neumáticos llenos con los que se pueden sentir todas las irregularidades del asfalto (a diferencia de los scooters con neumáticos con cámara de aire que, en terrenos escabrosos, son “más blandos”). Por otro lado, no hay peligro de un pinchazo, obviamente.

Autonomía: 3 de 5

Como siempre sucede en estos casos, el rendimiento prometido por la batería (25 km de autonomía teórica) es por lo menos optimista: el consumo que hemos experimentado durante nuestra prueba sugiere que incluso la línea de meta de 20 km es bastante difícil de alcanzar. Pero no es un drama: estos vehículos son ideales para recorridos diarios mucho más cortos (al menos, este es nuestro punto de vista). En otras palabras: recargar, por así decirlo, cada 4 días en lugar de 5, en definitiva no cambia tu vida. Hablando de recargar: toma 3 horas y media para un “full”.

Precio: 4,5 de 5

Con un precio de 550 euros, el Ninebot está a medio camino entre los modelos más caros y los más baratos. Sus cualidades están generalmente a la altura (si no, en algunos casos, mejor) de las corrientes: desde la elegante y robusta “carrocería” hasta el despliegue esencial, seguro, pero siempre claro y agradable de leer. Al igual que otros scooters, se conecta vía bluetooth al smarthone donde, con la aplicación Segway, puedes personalizar algunos ajustes: por ejemplo, puedes elegir los colores y el “tipo de animación” para las luces led que se encienden bajo la plataforma (¡el efecto en los transeúntes siempre está asegurado!). En conclusión: la relación calidad/precio es muy interesante.

Dejar un comentario